Colegio Tabancura

Vitacura, Región Metropolitana, Chile, 2018

Este proyecto fue el resultado de un concurso en el que obtuvimos el primer lugar. Hoy se encuentra listo para ser construido.

A fines del año 2018 el Colegio Tabancura llamó a concurso a varias oficinas de arquitectura entre las cuales fuimos incluidos, con el objeto de darle forma definitiva a las etapas que habían quedado pendientes desde el año 1999. El concurso consistió en el diseño de 3 edificios y su entorno – biblioteca, pabellón de enseñanza básica y edificio de deportes –, incluyendo un gran patio central con canchas de deporte para todo el colegio.

Buscamos completar el colegio bajo una visión unitaria respecto de todos los edificios y espacios que lo conforman, disponiendo las distintas piezas o partes preexistentes y proyectadas en relación a un orden del total, logrando así una sola unidad clara y lógica, que integrara lo nuevo con lo antiguo.

Para esto propusimos dos escalas de intervención, distintas pero simultáneas:

Por una parte, los edificios se integran al colegio de manera muy estratégica; guardan distancias de los edificios preexistentes pero quedando totalmente conectados con estos, arman nuevos circuitos que se hacen cargo del total del terreno, articulan la relación entre los nuevos patios que se generan al introducir nuevos edificios, dándole a cada uno de estos un carácter particular y despejando las vistas largas que estaban trabadas por las antiguas edificaciones.

Por otra parte, el paisajismo – aspecto central de nuestra propuesta –, mediante una serie de intervenciones de bajo costo, traspasa todo el proyecto haciéndose cargo de manera definitiva, de los distintos patios y espacios exteriores que conforman el colegio.

El proyecto completo se puede resumir en cuatro operaciones arquitectónicas:

En primer lugar se establece un nuevo eje de circulación que será la columna vertebral de todo el conjunto, conectando en un mismo corredor los espacios más importantes del colegio: la Capilla, la nueva Biblioteca, la Casa Blanca, el nuevo Patio central del colegio, el Pabellón de enseñanza básica y las canchas de deporte. Este corredor se une a los existentes y a una serie de otros circuitos exteriores que entregan al colegio nuevos espacios de sombra y permanencia.

En segundo lugar se emplaza el edificio de Biblioteca en el centro del colegio, como pieza articuladora de la relación entre el edificio existente y la nueva intervención, mediante un giro en planta que despeja las vistas y deja pasar las circulaciones al tiempo que contiene el patio de acceso, conformando así un espacio controlado muy bien conectado con el gran patio central, pero claramente diferenciado.

En tercer lugar, se define un gran patio central que será el lugar de encuentro entre todos los alumnos del colegio. Ubicado entre el nuevo pabellón de básica y el pabellón existente del segundo ciclo, contenido por la nueva Biblioteca hacia el oriente y despejado completamente hacia el poniente para conectarse con las canchas de deportes, este patio será el corazón del colegio: un lugar donde las canchas estén integradas con zonas verdes de sombra y descanso.

En cuarto lugar, se configura una fachada del colegio hacia la ciudad. El nuevo pabellón de enseñanza básica, con sus más de 90 metros de frente hacia la calle, trabajados como un gran muro horadado por vanos puntuales, constituye una nueva cara urbana del colegio, que junto a la Casa Blanca y un cuidado parque de borde, le otorgan el carácter institucional que le corresponde frente a la ciudad.

Por último, el nuevo edificio de deportes ubicado frente a la pista de atletismo, se hunde completamente para dejar pasar las vistas que hoy están totalmente obstruidas, liberando el espacio y devolviéndole su verdadera dimensión al colegio, en una vista larga que va desde el patio de acceso hasta las canchas de Rugby, en la esquina opuesta del terreno.

Arquitecto: José Ignacio Valdivieso.

Colaboradores Concurso: Pedro del Río, Max Villaseca y Carolina Muñoz.

Colaboradores Proyecto: Pedro del Río, Max Villaseca y Helena Larrain.

Imágenes: Andrés Batlle.